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Olga Flora
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DATOS PERSONALES: Olga Flora Directora de Escena y Mimo
CURRÍCULUM: Creadora de la escuela cubana de pantomima, profesora de mimo y expresión corporal, inició su labor artística en Cuba, como actriz en el Teatro Nacional y, casi de inmediato, como mimo solita bajo la dirección del especialista francés, Pierre Chaussat. Formó parte de los elencos del Teatro Nacional de Guiñol y del Teatro Musical de la Habana, donde trabajó con el director Alfonso Arau, apareciendo en quince montajes de ambas compañías. Se traslada a Polonia, donde se incorpora al Teatro de Pantomima de Wroclaw, allí trabaja junto a Pavel Rouba, bajo la tutela de quien se convertiría en su maestro, Henryk Tomaszewski.
A mediados de los setenta se establece como directora artística del Teatro de Pantomima, un nuevo proyecto donde realizará, a lo largo de ocho años múltiples producciones.
Su trabajo es reconocido con premios y distinciones como La Medalla por la Cultura Nacional, la distinción de la Casa de las Américas o el homenaje al cumplir sus 30 años de vida artística.
Recorre numerosos festivales y participa en foro internacionales en América y Europa, iniciando con fuerza una etapa profesional dirigida ala docencia y a la labor pedagógica.
A finales de los ochenta comparte experiencias con los maestros Fialka, Tomaszewski y Marcel Marceau y organiza talleres, clases y conferencias en Cuba, Suiza, Colombia, Austria y República Checa.
Publica su libro “Cuantos de Pantomima” para jóvenes y niños.
Es miembro fundador de la UNEAC, Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y del grupo de expertos del Consejo Nacional de las Artes Escénicas del Ministerio de Cultura cubano, ha sido jurado de un adecena de Festivales y encuentros de humor y en varios Festivales dedicados a la Pantomima.
En la actualidad reside en Estados Unidos, desde donde continúa colaborando con instituciones artísticas y benéficas a través de clases, seminarios e intervenciones especiales.
“Me llena de satisfacción conocer de cerca este Festival, de cuyo reconocimiento internacional he sido testigo a través de otros profesionales y artistas.
La presencia de la acción teatral gestual, puramente coreográfica y el encanto del diálogo con el transeúnte que ofrecen los mimos callejeros, han formado siempre parte esencial de los programas artísticos en cualquier Festival de Artes de Calle que se precie.
La convivencia del Elemento escénico tradicional, con las novedosas manifestaciones teatrales que conjuga la alta tecnología con el mundo virtual y las más arriesgadas concepciones, representa uno de los más favorables entornos para la creación gestual y la expresión escénica del movimiento humano, de esto quedan como constancia el enorme desarrollo artístico que ha llevado a categoría de grandes espectáculos, propuestas escénicas basadas en el movimiento o el gesto actoral y asimismo que los mismos solistas, algunos conservando el espíritu de la Comedia de Arte, que continúan presentes en nuestras calles y plazas.
Muchas han sido las aportaciones del mimo al arte escénico callejero, un género desprovisto muchas veces de la mínima comodidad que ofrece una silla para el espectador, pero que gracias a la comunicación entre artista y público, la trascendencia del hecho teatral se impone por encima de todo lo demás y la entrega mutua se convierte en acontecimiento.
Alejo Carpentier decía que la pantomima era creación y no cliché después de más de cuarenta años disfrutando e investigando como mimo doy fe de esas palabras, los mimos hemos llevado nuestro arte desde la calle a los escenarios y viceversa, hemos conquistado plazas, esquinas, jardines y parques con la misma ilusión con la que hemos actuado en carpas, salones y escenarios de todo tipo, el tiempo continuará su curso y la creación irá enriqueciéndose con nuevas aportaciones científicas y tecnológicas pero lo que va a ser muy difícil de sustituir es la sonrisa de un niño mirando la cara blanca de un mimo cuando le regala una flor inexistente desde la esquina de cualquier calle.
Es nuestra principal misión, encontrar el equilibrio justo entre la realidad y el sentimiento.
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Roberto Taboada Fernández / Julio Cesar Acera 
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