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Estatua yacente que coronaba el sepulcro Nació en 1390 en Valladolid, siendo ésta una villa importante junto con Olmedo y Medina del Campo. Dos siglos después Felipe II la elevaría a rango de ciudad, pero ya entonces poseía excepcionalmente una prestigiosa universidad. De niño realizó frecuentes visitas a la iglesia de San Francisco en compañía de su madre, por lo que pronto le vino una clara vocación. Tomó el hábito a los catorce o quince años y va al eremitorio de La Aguilera. Profesó a los dieciocho y se ordenó sacerdote y cantó su primera misa a sus veinticinco, en la capillita primitiva del eremitorio, hoy Capilla de la Gloria. El maestro Villacreces lo preparó para sacerdote, siendo el estudio una de sus ocupaciones más serias y constantes. Le enseñó ciencias humanas y eclesiásticas, y mucho más la ciencia de San Francisco. Una de las ciencias que más agradeció el Regalado a su maestro fue la "ciencia de la cruz", una compasión ardiente y plañente para con "Cristo Pobre y Crucificado", reflejado en su amor a los pobres. El Regalado fue muy penitente. Según Daza fue muy pobre, penitente y humilde. Siempre anduvo descalzo y ayunó muchos años las nueve cuaresmas de San Francisco. Otra penitencia fue las muchas contrariedades y persecuciones que tuvo que padecer casi toda su vida, y que él aceptó y llevó con mucha paciencia. Muy pronto, cuando tuvo edad para ello, fue elegido Maestro de novicios, la responsabilidad más importante después del Presidente del eremitorio. Él reunía las cualidades exigidas para ello: ni demasiado exigente, ni débilmente condescendiente; dialogador con cada uno de los formandos, para educarlos según sus diferentes dotes y defectos, etc. Cuando Villacreces fue con Lope al Concilio de Constanza, él suplió su ausencia como prelado de los dos eremitorios de La Aguilera y El Abrojo. Y al morir Villacreces fue elegido Vicario de los mismos cargos que ejerció hasta su muerte. El Regalado gozó de una fama y de una influencia que irradió mucho más allá de El Abrojo y La Aguilera. Fue muy apreciado socialmente e intentaron pagarle su valía y sus servicios con algunos cargos honoríficos. A San Pedro Regalado se le han reconocido varios milagros, como amansar a un toro bravo, o su manto convertido en balsa flotante para salvar algún peligro. A primeros de 1456 regresó enfermo a La Aguilera de una visita a Fray Lope. A inicio de la cuaresma se le agravó su enfermedad, causada por tantos ayunos y tanta penitencia. Murió el 30 de marzo con sesenta y seis años. Tras su muerte se siguieron repitiendo los milagros entre la gente que iba a visitar su sepultura. Fue beatificado en 1683 por Inocencio XI y canonizado el 29 de junio de 1746 por Benedicto XVI. Su fiesta se celebra el 13 de mayo, día de la traslación de su cuerpo a la urna del camarín donde hoy se conservan sus restos.
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Información aportada por los Padres Franciscanos del Santuario de La Aguilera Santuario San Pedro Regalado Franciscanos - Teléfono 947 54 50 13 09440 La Aguilera (Burgos)
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