MANUEL GAGO. AVENTURAS EN EL PAPEL. Homenaje al cr

Del 29 de mayo al 6 de julio de de 2008
MANUEL GAGO. AVENTURAS EN EL PAPEL. Homenaje al creador de «El Guerrero del Antifaz»
Con la Colaboración de Caja España.
SALA MUNICIPAL DE EXPOSICIONES DEL TEATRO CALDERÓN (c/ Leopoldo Cano s/n. Tlfno.983 426450)

Si preguntásemos hoy a nuestros conciudadanos quién fue Manuel Gago, pocos, imagino, lograrían apuntar algo sobre él. Sin embargo, hubo un tiempo, no tan lejano, en el que la firma M. GAGO era conocida a lo largo y ancho de nuestro país. Esa rúbrica era sinónimo de aventura, de dinamismo, de acción, de relatos bien trabados, de dibujos, unas veces mejores, otras peores, pero siempre eficaces y con garra; en definitiva, de buenos tebeos e historietas.
M. Gago, es decir, Manuel Gago García (Valladolid, 1925-Valencia, 1980), fue el mago de los sueños que, con sus relatos ilustrados, utilizando como muy pocos la plumilla y el pincel, creó personajes tan carismáticos como “El Guerrero del Antifaz”, “El Pequeño Luchador”, “Purk, el Hombre de Piedra”, “El Espadachín Enmascarado” o “Castor”. Con ellos, Gago adquirió fama y prestigio, y no fueron pocos los que siguieron sus maneras de hacer, de forma que, a los pocos años de su primer trabajo en el mundo del noveno arte, a su alrededor, un buen número de jóvenes creadores (Miguel Quesada, Luis Bermejo, Matías Alonso, Alberto Marcel,…), conformaron la conocida como Escuela Valenciana de dibujantes de historietas, caracterizada por la exaltación del sentido del movimiento, de un dinamismo desaforado dentro de la viñeta, más que por el cuidado en la reproducción de los ambientes y decorados donde se desarrollaban sus historias.
Gago, hombre infatigable, trabajador incansable, fue uno de los dibujantes que más páginas legaron al tebeo español. Empresas editoras como la Valenciana, la Maga o la Bruguera, especialmente las dos primeras, acapararon casi toda su producción: más de cincuenta colecciones, entre ellas algunas de las más longevas del tebeo español, y multitud de historietas auto-conclusivas.
Cuando la muerte le llegó, un mal día de 1980, seguía entregado a su trabajo de fabricante de sueños en las páginas de su personaje más querido y que más prestigio y popularidad le había acarreado: “El Guerrero del Antifaz”. Acababa de finalizar el cuadernillo nº110 de las aventuras del héroe enmascarado, que, premonitoriamente, llevaba por título “La tragedia”. Y es que, tragedia fue, para el tebeo español y para sus muchos seguidores, la muerte de este vallisoletano del año 25 fallecido en Valencia cincuenta y cinco años después. Sirva esta exposición como recuerdo y muestra de gratitud a este dibujante y narrador sin igual.

Fernando Bernabón
Valladolid, marzo 2008


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