Caperucita Ilustrada

CAPERUCITA ILUSTRADA.
Feria del Libro Infantil
La Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla de Valladolid, acoge la exposición “CAPERUCITA ILUSTRADA”, una exposición, que supone un homenaje al personaje de CAPERUCITA ROJA y al autor del célebre cuento, Charles Perrault,. La muestra se presenta con la colaboración de Asociación de Amigos del Libro Infantil y Juvenil.
La exposición está articulada en unos paneles documentales, completados por cerca de un centenar de ilustraciones en las que se muestran a varias Caperucitas diferentes, desde la excéntrica hasta la ecológica que protegió al lobo frente al cazador, o la que paseaba por el bosque a seis o siete lobitos. Ideal para visitar en familia. Al hilo del tercer centenario de la publicación de los cuentos de Perrault, la Asociación de Amigos del Libro Infantil y Juvenil ha querido hacer un recorrido por las imágenes, publicadas en España, de uno de sus personajes más populares: Caperucita Roja.
El primer retrato de Caperucita no sigue el aniversario del texto. En el cuaderno de Perrault (1695) así como en la primera edición de los cuentos (1697), sólo aparece un grabado en el frontispicio de cada cuento y al parecer, en ambos se ha elegido la misma escena: un enorme lobo se come a la abuela en su propia cama.
En las ediciones españolas el aniversario tampoco se cumple. La más cierta como primera publicación en español es la edición de Narciso Ramírez (1862), traducida por Coll y Vehí y acompañada de maravillosos y anónimos grabados, pero el cuento de Caperucita es tan corto que al parecer no mereció ni una sola ilustración.
Es al año siguiente,1863, cuando Abel Ledoux edita en Paris los Cuentos de Perrault, traducidos al español por Federico de Vega, con grabados de Gustave Doré, editados por primera vez en 1862 en Francia por Hetzel. Sólo una diferencia: G. Doré hizo tres grabados para el cuento de Caperucita y en la edición española se suprimió, entre otros, precisamente aquel en el que el lobo se come a la abuela. La causa de la reducción de los 41 grabados de la edición francesa a sólo 20 en la española es puramente econónomica; pero la razón de que sea excluido precisamente el de la cena antropófaga no la conocemos; quizá empieza aquí el proteccionismo en el que se han envuelto siempre las imágenes de este cuento, igual que con la versión de los hermanos Grimm se nos quería proteger de los momentos más dramáticos del texto. De cualquier modo es, al parecer, la Caperucita de G. Doré la primera que se ve por estas tierras. Desde este momento serán cientos los retratos de este personaje.
El cuento ha sido mil veces manipulado, pero siempre hay una referencia en el texto original que mide hasta dónde se desvía cada una de las traducciones o adaptaciones. No existe, en cambio, la referencia de una imagen original de un primer retrato fiel del personaje, lo cual ha permitido el acercamiento visual con mucha más libertad.
De este modo, la mayor parte de los ilustradores/as que se han acercado a Caperucita, han podido representarla como el referente modélico de la niña ideal de cada época. Los resultados son debidos más al deseo colectivo que a las indicaciones o necesidades del texto.
Sólo así hemos podido explicarnos que en el recorrido por los casi trescientos retratos de Caperucita aparecidos en España hasta la fecha, además de las propuestas no publicadas y ofrecidas en otra parte de esta exposición, nos hayamos encontrado con Caperucitas pobres, pijas, torpes, seductoras, de dos años, cercanas a la treintena, guapas, más feas que el lobo, recién salidas de la peluquería, tiernas, mecánicas...y un largo etcétera.

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