Castilviejo

El pasado mes de noviembre, el Colegio de Lourdes nos obsequió con una espléndida exposición antológica de José María Castilviejo, dentro de su programación otoñal de interesantes muestras pictóricas. Así se rendía un primer y merecido homenaje al gran pintor de Castilla, por quien sentía una rendida admiración, y que nos dejó definitivamente el 11 de marzo de 2004, en una de las jornadas más aciagas de la reciente historia de España.
Ahora, cuando se cumple el primer aniversario de su muerte, la sala de La Pasión se llena del espíritu del artista zamorano afincado en Valladolid, del hombre que inmortalizó en sus óleos los paisajes cambiantes de nuestro campo, desde las llanuras infinitas de Tierra de Campos a la Sanabria negruzca de la pizarra, de los páramos alzados altivos sobre laderas descarnadas a los palomares sencillos de adobe.
Castilviejo, que cultivó técnicas tan diversas como el óleo, la acuarela, el grabado o el dibujo, también tuvo una extensa temática de contenidos: la tauromaquia, bodegones, retratos, escenas de la vida cotidiana o rincones urbanos, pero todos ellos imbuidos en el espíritu de austeridad, reciedumbre y dureza de la Castilla que amó con pasión. Porque son muchos los que han intentado escudriñar y plasmar en su creación artística la esencia de esta tierra, pero muy pocos los que lo han conseguido.
Aquel alumno aventajado de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, cautivado por la pintura mística de Zurbarán y amigo de la familia Dominguín, llegó a tener hasta trescientos alumnos en su ciudad natal, donde realizó los murales de la Universidad Laboral por encargo de José Antonio Girón de Velasco. Poco después, ya casado con Julia, recalaría definitivamente en Valladolid, fijando su residencia desde 1969 en la localidad de Cubillas de Santa Marta.
José María García Fernández gozó en vida de un reconocimiento unánime a su trayectoria, reflejado en prestigiosos galardones como la Medalla de Oro de las Bellas Artes de Castilla y León. Sus obras se hallan distribuidas entre museos nacionales y extranjeros, colecciones particulares, instituciones oficiales… de donde se han seleccionado con especial celo para hacer realidad esta exposición. También le cupo el honor de ser un maestro consagrado de la pintura, seguido por sus discípulos, y de no dejar descansar su vena creativa hasta poco antes de su muerte.
Sirva la muestra que hemos organizado para evocar al hombre que vivió por y para la pintura a pesar de mil vicisitudes, al castellano cabal que llevaba dentro de su alma lo mejor de nuestra tierra, de horizontes infinitos abocados a la eternidad.

Francisco Javier León de la Riva
Alcalde de Valladolid

Castilviejo

José María GarcÍa Fernández, Castilviejo, nació en Zamora el 29 de octubre de 1925, hijo de Baldomero y María del Tránsito. Su padre era comerciante, y muy aficionado a los toros y articulista taurino en la prensa, 10 que influyó en su hijo, que ya desde niño reflejó ampliamente en su pintura y que le granjeó la amistad con famosos toreros.
Animado por su padre desde 1942 estudia y concluye en Madrid en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. En 1946 muere su padre, y tiene que ganar dinero para mantener la familia; para ello se dedica a carteles de cine, apuntes taurinos, copia de cuadros clásicos, retratos, caricaturas, portadas de novelas;... Tuvo un estudio en la Plaza de Bilbao de Madrid.

En 1947 regresó a Zamora, donde organiza junto con el también pintor Daniel Bedate la Escuela de Arte de San Ildefonso. La escuela llegó a tener más de trescientos alumnos y de ella salieron artistas de reconocida fama.
En 1955, y siendo ministro de Trabajo D. José Antonio Girón, le encarga unos murales de la iglesia de la Universidad Laboral de Zamora, inaugurada en 1953. También en el zamorano Museo de Semana Santa hay un gran lienzo mural con Cristo crucificado y los dos ladrones fechado en 1958. En la Diputación, Ayuntamiento, y Caja España de Zamora hay obra suya. En el 2001 la XV Edición de la Bienal de Pintura Ciudad de Zamora hizo un homenaje y exposición por su trayectoria.

En el año 1956 contrae matrimonio con Julia Carretero, joven universitaria a la que conoció durante el servicio militar en Valladolid, y donde se estableció después en 1959. En 1969 el matrimonio Chema y Juli, se traslada a vivir a Cubíllas de Santa Marta. En la exposición de Las Edades del Hombre en Salamanca 1993 figuró un óleo suyo. El entonces BBV inaugura en octubre de 1997 una nueva sala de exposiciones en la ciudad de Valladolid con una muestra antológica de Castilviejo. En el año 2000 fue premiado por la Cámara de Contratistas de Castilla y León por su trayectoria artística. Desde 1962 hasta el 2002 realizó numerosas exposiciones en la galería Castilla y Rafael de Valladolid.
En 2002 es galardonado con la Medalla de Oro de las bellas Artes de Castilla y León
Obras suyas se encuentran en numerosas colecciones particulares y en instituciones y museos nacionales e internacionales. Cultivó todas las técnicas: óleo, gouache, acuarela, grabado y dibujo.
Murió en Valladolid el once marzo de 2004.

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ELAHE MASSUMI. Narraciones.