ELAHE MASSUMI. Narraciones.

ELAHE MASSUMI. Narraciones.
Con la Colaboración de la Fundación Telefónica
 
La trayectoria de Elahe Massumi, los temas que elige, sus películas y vídeos se inscriben de una forma compleja dentro de las prácticas artísticas contemporáneas. Es difícil encontrar filiaciones tanto estilísticas como temáticas; se mueve en un terreno que podría denominarse post-documental pero ni siquiera esta denominación resulta completamente satisfactoria.
Ella trabaja con la realidad como materia prima para, desde ahí, componer historias ficticias que nos trasladan, de nuevo, a la realidad o, con mayor exactitud: muestra de una manera documental ficciones que reproducen lo real.
Su interés por la antropología, por las creencias, los mitos, las ceremonias y los rituales, por la forma de entender el mundo en culturas diferentes a la suya, la ha llevado colocar ante el objetivo de su cámara cuestiones que difícilmente son abordadas desde el prisma del arte.
Es evidente la carga política y la intencionalidad que posee su trabajo. Cuando habla de temas como la prostitución infantil, la ablación o la eliminación sistemática de comunidades gitanas durante la II Guerra Mundial, cuando relata el horror de la guerra de los Balcanes, el infanticidio de niñas que hoy se sigue llevando a cabo en varios países o se acerca a la comunidad Hijra (integrada por eunucos) en la India, resulta imposible no verse afectado íntimamente por sus imágenes.
Ella nos involucra en una lectura de la historia y del presente que apela a la conciencia, y no lo hace desde la sensiblería sino desde la ética. Elude el impacto frontal, el punto de vista único; sus relatos se fragmentan, las proyecciones nos envuelven impidiendo una lectura lineal; el espectador se encuentra literalmente dentro de la historia porque su cuerpo se integra en la pantalla convertido en superficie proyectada; sencilla metáfora a través de la que la autora nos propone que nada de lo que allí sucede nos debe ser ajeno.
Elige cuestiones que resultan extraordinariamente espinosas, ancladas en viejas tradiciones con ramificaciones complejas y en sociedades y situaciones donde es difícilmente concebible el acceso de una mirada ajena y, mucho menos, extranjera.
Massumi, que dejó Irán -su país natal- para instalarse en Estados Unidos, habla de problemas lacerantes que se prefieren ignorar, que provocan indignación y dolor, y frente a los que se ladea la cabeza porque resulta difícil mirarlos directamente.
Cuando se le pregunta a la artista sobre si estas obras pertenecen al género documental o si son obras de arte, ella responde que este tipo de clasificaciones no se encuentran en el horizonte de sus preocupaciones. Las superficies narrativas que ella ha construido contribuyen a modificar los códigos hegemónicos de los medios audiovisuales. Massumi presenta retazos de vida intensamente subrayados, imágenes que se nos enquistan en la memoria y que serán muy difíciles de olvidar.
 
Alicia Murría
Comisaria de la exposición

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Castilviejo
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