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BILL BRANT. The Home

Del 29 agosto al 5 de octubre de 2008
BILL BRANT. The Home
Con la Colaboración de PHOTOESPAÑA.
SALA MUNICIPAL DE EXPOSICIONES DE SAN BENITO. (C/ San Benito s/n. Tfno: 983.426193 )

El autor germano-británico Bill Brandt está considerado como una figura central de la fotografía inglesa. Durante más de cincuenta años desarrolló un amplio espectro de temas –paisajes, retratos, desnudos, escenas sociales– caracterizados por un expresivo uso de la luz y el espacio. Aunque Brandt trabajó durante un periodo de profundos cambios sociales, sus imágenes entrañan sobre todo intenciones de carácter estético.
The Home (El hogar) se centra en los inicios de la Inglaterra industrial, periodo que va desde los últimos años 30 hasta finales de la década de los 40. Brandt es uno de los primeros fotógrafos en interesarse por la estética industrial, así como en retratar a la clase trabajadora. En más de 50 imágenes, familias obreras de Londres, Birmingham, Sheffield y Halifax son fotografiadas en la intimidad y en contraste con el entorno que las rodea. Obviando cualquier discurso político o moralista, Brandt construye paisajes de edificios deslucidos con los que arropa al hombre, eje central de su arquitectura.

THE HOME (EL HOGAR)
En 1936 la editorial londinense Batsford publicó The English at Home, de Bill Brandt. Este libro esencial de la fotografía era la visión de Brandt de sus primeros años en Inglaterra. Brandt, inspirándose en el libro de Brassaï Paris de Nuit, trasladó a Inglaterra un sentimiento europeo basado en el surrealismo, creó una imagen de lo inglés que no se había visto hasta entonces en fotografía.
La estructura básica de The English at Home es el contraste: entre trabajo y ocio, entre siervo amo y entre diferentes clases sociales. Se yuxtaponen imágenes de las diferencias entre las condiciones y estilos de vida de los ricos y los pobres. Esta comparación visual no es una opinión política sobre Inglaterra. En muchos aspectos era la visión de alguien de fuera. Brandt nació en Hamburgo en 1904; vivió en Viena y Paris antes de asentarse en Londres en los años treinta. Esta perspectiva europea le otorgó un punto de vista para poder ver claramente lo que había que ver: una sociedad muy jerarquizada basada en unas clases que tenían costumbres raras. Este era un país evidentemente raro y Brandt creó una forma de ver las rarezas y las restricciones de esa rígida estructura de clases.
La familia es uno de los temas principales en The English at Home. Ver el hogar y la vida de la familia fue curioso, pero ver el interior de los hogares de familias que vivían en ciudades industriales fue algo especial. Aunque Inglaterra haya sido el lugar de la primera revolución industrial, el paisaje de las fábricas, las barriadas y la clase obrera no fueron de interés para los fotógrafos.
Era un tema que estaba esperando ser fotografiado, y lo fue. Fue Brandt, quien trabajó en los años treinta y cuarenta, el que le dio al industrializado interior de Gran Bretaña esta excepcional representación. Sus fotografías de la clase obrera en casa y ociosa, y especialmente las imágenes tomadas en Sheffield, Halifax y Birmingham, ciudades del norte de Inglaterra, fueron las que abrieron un nuevo camino para que otros fotógrafos lo siguieran. Se puede ver la influencia de estas tempranas fotografías de Brandt en el trabajo de los fotógrafos ingleses Don McCullin y Chris Killip.
La forma de vivir de la clase obrera se estaba convirtiendo en una preocupación para políticos y urbanistas debido a la depresión económica de los años treinta. Escritores como George Orwell y J.B. Priestley se desplazaron fuera de Londres para comentar las ciudades industriales del norte de Inglaterra. Ya en los años treinta, Humphrey Spender, que trabajaba en investigaciones sociales para la organización Mass Observation, había viajado al norte para fotografiar las ciudades de Blackpool y Bolton. Pero a sus fotos sobre la vida de la clase trabajadora les faltaba el contacto con la gente que retrataba. Spender era un observador.
Brandt, en contraste, interactuaba y dirigía a la gente que fotografiaba. La originalidad de Brandt reside en el compromiso con su personaje. En el trabajo de Brandt no se ve un punto de vista condescendiente o moralista de la gente que vivía en barriadas urbanas. Brandt les dio espacio a aquellos a los que representaba sin tener en cuenta su status económico.
Este espacio se creaba con el uso de la iluminación, tanto la que había disponible como la artificial. Luego, Brandt disponía al sujeto o sujetos en ese escenario. Cada imagen estaba muy trabajada, dejando poco al azar. Los objetos se podían mover y la gente tenía un personaje que interpretar. En los años veinte, mientras residía en Viena, Brandt había pensado en estudiar para ser arquitecto. Este interés por la arquitectura se puede ver en muchos de sus retratos en la manera en la que utilizaba habitaciones y edificios para crear un espacio alrededor del personaje. Además Brandt, con sus paisajes industriales, tomó las modestas casas adosadas de las ciudades del norte de Inglaterra y las convirtió en un icono fotográfico.

También utilizaba las lentes para crear espacio dentro de la imagen. El uso de la profundidad de campo ayudaba a crear una tensión dramática entre el primer plano y el fondo. Este dispositivo visual venía de las películas expresionistas alemanas de los años veinte. Pero la elaboración de la imagen no terminaba frente a la cámara, el revelado tenía un papel muy importante en la creación de la imagen final. Se utilizaban todas las técnicas de revelado, tales como la ampliación, el corte o el retoque, para producir el resultado final. La facultad del fotógrafo era usar todos estos elementos diferentes en la construcción de la imagen, y Brandt poseía la destreza y la visión para hacer intensas y maravillosas imágenes fotográficas.
Esta fue la primera vez que se retrató a la clase trabajadora en Inglaterra de esta forma. No era una fotografía dirigida por una ideología política o una fotografía como espécimen, parte de una investigación sobre las tribus perdidas del norte. Sino que eran fotografías con una dirección artística que venía del surrealismo que convertían lo diario en extraño. Sheffield, Halifax, Birmingham y también el este de Londres se convirtieron en sitios curiosos, lugares para la imaginación, sitios donde se podía hacer arte.

Paul Wombel
Comisario

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