MIGUEL MARTÍN. Fotografías. VARIACIONES2paisajes

Del 1 de septiembre al 1 de octubre de 2006
MIGUEL MARTÍN. Fotografías. VARIACIONES2paisajes
SALA MUNICIPAL DE EXPOSICIONES DE LA IGLESIA DE LAS FRANCESAS (c/ Santiago, s/n. Tlfno.983 373251)

Como ya se indica en el título de la exposición, son variaciones sobre dos de las constantes que se dan en la creación fotográfica del autor: la tierra y el agua. Podrían llamarse paisajes, pero no lo son exactamente en el sentido genérico que se da a este término. No son paisajes vistos y fotografiados sino fotografías de paisajes construidos o reconstruidos como reflexión y evocación.
Los “paisajes de tierra” o “paisajes verticales” se han planteado más como metáforas visuales que como representación de una realidad (tápiales, nubes, huellas, ruinas…) que puede ser identificada en cualquier pueblo de Castilla.
Un tapial de estos es una textura iluminada que viene de la tierra para volver a ella: metáfora luminosa del hombre. “Las paredes son públicas y grandes... Cuando alguien mira una pared, lo que se entiende de inmediato es el impacto del conjunto, de una manera más emocional que intelectual. Pero el espectador sólo entiende por completo la pared cuando la lee.” Estas son las palabras de Sol Lewit para entender no sólamente su Brick Wall de 1977 y tantas de las paredes que fotografió, sino para leer los humildes, bellos y últimos tapiales de cualquier pueblo de Castilla...
Junto a la tierra los cielos, las mismas nubes que vuelven, siempre iguales pero siempre nuevas: como los días. Fotografías, metáforas visuales, portadoras de sentido, productos de la memoria y del tiempo.
Los paisajes de agua o “Caozo de los Diablos”, representan el mundo del misterio, de los reflejos, de la memoria y del paraíso personal. Son como el desafío al lejano rumor de aquella noche en que Rimbaud sentó la Belleza en sus rodillas para injuriarla (”Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas.- Y la encontré amarga.- Y la injurié”). Las fotografías originales se tomaron hace muchos años, las que ahora se exponen están construidas y transformadas desde la búsqueda de la belleza, la reflexión como soporte y el esfuerzo por dar sentido a un mundo cercano, personal y ahora también compartido desde esta sala.
Todas las fotos nos remiten a las mismas seguridades en la obra de Miguel Martín: paisajes a la vuelta de cualquier camino, formación pictórica en sus fuentes y un lenguaje visual propio e inconfundible.

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